No porque sean mejores. Porque están en Google Maps y tú no.
La buena noticia es que aparecer ahí no cuesta nada y lo puedes hacer tú. Aquí van los pasos, en orden, sin palabras raras.
Cuando alguien busca “panadería cerca de mí” o “taller mecánico” y le aparecen tres negocios con su mapita, sus fotos y sus estrellas, eso no es publicidad. Es el perfil de empresa en Google, gratuito, que cualquier negocio puede crear.
Es tu letrero en internet. Sin él, para Google tu negocio no existe.
Y aparece en dos lados: en el mapa y también arriba en los resultados normales de búsqueda, en ese recuadro de la derecha con tu teléfono y tus horarios.
Entra a google.com/business con la cuenta de Google de tu negocio, no con tu correo personal. Si el negocio cambia de manos o entra alguien más a ayudarte, vas a agradecer haberlo separado desde el principio.
Escribe el nombre de tu negocio. Si te aparece en la lista, quiere decir que ya existe una ficha creada automáticamente por Google o por algún cliente. En ese caso no crees otra: reclámala, que es un botón que dice “Soy el propietario”.
Tener dos fichas del mismo negocio divide tus reseñas y confunde a Google. Si te pasa, hay que pedir que las junten.
Este es el paso donde más gente se equivoca, y el que más peso tiene.
La categoría principal le dice a Google en qué búsquedas competir. Si pones “empresa” o algo genérico, no vas a salir en nada. Si tienes una panadería, la categoría es Panadería, no “tienda de alimentos”.
Sé lo más específico que puedas. Si vendes pasteles sobre pedido, hay una categoría para eso.
Después puedes agregar categorías secundarias con lo demás que ofreces. Pero solo lo que de verdad haces: llenarlas con cosas que no vendes no te amplía el alcance, te diluye la señal.
Aquí hay dos caminos y depende de tu negocio.
Si los clientes van a tu local, pon la dirección completa. Google la va a mostrar y va a usar la distancia para decidir a quién le apareces.
Si tú vas con el cliente (un plomero, un fotógrafo, alguien que reparte) entonces no pongas dirección pública. Marca que atiendes por zona y define las colonias o ciudades donde trabajas de verdad.
Poner tu casa como si fuera un local abierto al público es motivo de suspensión. No vale la pena.
Google necesita comprobar que existes. Te va a ofrecer una forma de hacerlo: puede ser un video corto, una llamada, un correo o una postal a tu dirección. No la eliges tú, Google decide cuál según tu tipo de negocio.
Si te toca video, normalmente te van a pedir mostrar tu letrero, tu equipo de trabajo y algo que compruebe que administras el lugar. Ten a la mano lo que tengas: facturas, tu herramienta, tu local.
Hasta que no verifiques, tu ficha no aparece en las búsquedas. Es el paso que más se atora y el que no puedes saltarte.
Una ficha a medias posiciona a medias. Completa todo:
Y algo que casi nadie hace: escribe tus propias preguntas frecuentes. En la ficha hay una sección de preguntas y respuestas, y si tú no la llenas, la llena cualquiera. Adelántate y contesta las cinco que más te preguntan.
Nada de fotos de banco. Se notan y no dicen nada de ti.
Sube tu local por fuera, así te reconocen cuando lleguen, tu local por dentro, tu equipo trabajando, y tus productos. Si no tienes local porque atiendes a domicilio, sube tu trabajo terminado y a ti trabajando.
Con cinco o seis buenas basta para empezar. Lo que importa más que la cantidad es que vuelvas a subir cada mes o dos. Una ficha que no se mueve en un año, para Google es una ficha abandonada.
Las reseñas son de lo que más mueve tu posición. Y pesan tres cosas distintas:
Para pedirlas, Google te da un enlace directo que abre la caja de estrellas de un toque. Está en tu panel, en “Solicita opiniones”. Mándalo justo cuando terminas un trabajo, que es cuando la persona está más contenta. Pedirlas dos semanas después, cuando ya se le enfrió, casi nunca funciona.
Y dos cosas que nunca debes hacer: comprarlas, o pedirlas solo a los que sabes que están contentos filtrando a los demás. Las dos violan las políticas de Google y ponen tu ficha en riesgo.
Sobre las malas: contéstalas con calma y con datos. Una respuesta serena a una queja convence más a quien la está leyendo que veinte cinco estrellas seguidas.
Tu ficha tiene una sección de publicaciones que casi nadie usa. Ahí puedes subir una novedad, una promoción, un producto nuevo.
No hace falta que sea seguido. Una o dos al mes le dicen a Google que el negocio está vivo, y a quien te encuentra le enseña algo más reciente que tus horarios.
1. Crea o reclama tu ficha en google.com/business, con la cuenta del negocio.
2. Elige la categoría principal más específica que exista.
3. Pon dirección si tienes local, o zona de servicio si tú vas con el cliente.
4. Verifica el negocio con el método que Google te asigne.
5. Completa el perfil: horarios, servicios, descripción y preguntas frecuentes.
6. Sube cinco o seis fotos reales, y vuelve a subir cada mes o dos.
7. Pide reseñas con el enlace directo, y contéstalas todas.
8. Publica una o dos veces al mes.
Es la pregunta más común, y casi siempre es una de estas cinco:
No está verificada. Sin verificar, no sale. Revisa si te quedó un paso pendiente.
La categoría está mal. Si pusiste una genérica, estás compitiendo en búsquedas que nadie hace.
Estás buscándote desde tu propio local. Google personaliza los resultados según quién busca y desde dónde. Que tú te veas no significa que te vean los demás, y que no te veas tampoco significa que no salgas.
Estás muy lejos de quien busca. La distancia es uno de los tres factores que Google usa, junto con qué tan bien coincides con lo que buscan y qué tan conocido pareces. La distancia no la puedes cambiar. Las otras dos sí.
La ficha está incompleta o abandonada. Sin fotos recientes, sin reseñas, sin servicios cargados, Google tiene poco con qué decidir que vales la pena.
La verificación puede tomar desde unos minutos hasta un par de semanas, según el método que te toque.
Una vez verificada, la ficha aparece pronto. Pero subir de posición toma meses, no días, y depende sobre todo de las reseñas y de que la mantengas viva. Desconfía de quien te prometa el primer lugar en una semana.
Crear la ficha lo hace cualquiera en una tarde. Lo que casi nadie hace es lo de después: pedir reseñas cada semana, contestarlas, subir fotos nuevas, publicar, mantener los datos al día.
Ahí es donde se decide quién sale en los primeros tres resultados y quién en la página cuatro.
Si te late hacerlo tú, con esta guía tienes todo lo que necesitas. Y si prefieres que lo dejemos listo nosotros, tu perfil de Google va incluido en nuestro paquete de arranque, junto con tu página web y tu página de Facebook.